Nuestra terraza, en plena capital, es hermosa, pero como a todos los que vivimos en la ciudad, nos faltan unas buenas vistas verdes. Bueno, pues hoy he soñado que Errejón nos plantaba un montón de árboles inmensos, parecía que no le pesaban nada y lo hacía con un gusto y una paz alucinantes. ¡Qué genio! Gracias, me he despertado con muy buen rollo.
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Madrid -
Londres En el claro de una selva camina una niña, un arcoiris la sigue, hasta llegar a un lago, donde el arcoiris, se sumerge en el lago. En ese momento, desaparece la selva y la niña. -
Haedo, Bs. As. El gorro nuevo
Me había comprado hace dos días un gorro de esos de beisbolista en la calle. Anoche, mientras tenía un sueño con mi familia, me puse el gorro nuevo y me senté a la mesa, donde comíamos entre varios. Alguien me dijo: aflojate eso, te va a reventar la cabeza. Tenía razón, la cabeza me dolía. Me saqué el gorro y vi que detrás tenía un dispositivo en forma de cinta que podía extenderse infinitamente. Lo ajusté a mi cabeza, pero resultó que la solución era un problema nuevo: el dispositivo de ajuste del gorro había necesitado aflojar tanto la cinta, que ahora había más cinta que gorro. Sentí como una serpiente en las manos cuya cabeza era la visera del gorro. Me lo puse igual. Un rato después, el gorro me ajustaba otra vez. Mi cabeza había crecido, lo dije en voz alta: mi cabeza creció! Pero nadie más se daba cuenta, me vieron como se ve a gente que dice tonterías. Volví a agrandar el gorro y me lo puse. Enseguida me apretaba. En un espejo, vi que mi cabeza enorme se veía normal. Con razón nadie se daba cuenta! Me dolía la cabeza, el gorro me apretaba demasiado. Quise sacármelo y no hubo caso: se me había atorado. Le aflojé más la cinta, pero cuando me lo iba a sacar, mi cabeza había crecido otra vez. Mis familiares hablaban y hablaban y yo no entendía nada. Me miraban como a un loco. El gorro, es el gorro, les decía yo. -
Madrid Mi madre y yo vamos caminando, parece que estamos visitando un lugar. Subimos juntas y de la mano unas escaleras que llegan a una fortaleza de piedra. Hay mucho verde alrededor. Las escaleras no tiene barandilla. Es sobre todo un paisaje natural. Las escaleras están pegadas a un acantilado muy alto y debajo está el mar. Mi madre se tropieza y me empuja. Nos caemos juntas al mar. -
A Coruña Una odisea contemporánea
Tengo el aspecto de George Segal en sus películas de los años 60. Y regento una panadería de barrio que se ve desbordada por el aumento de la demanda en tiempo de cuarentena. Así que decido contratar a dos ayudantes extranjeros. Descubro entonces que para regularizar su documentación debo comparecer personalmente en una oficina que está en la costa andaluza. Pero los transportes públicos no funcionan y los viajes en coche están prohibidos, así que decido ir en bicicleta y utilizar exclusivamente carreteras secundarias, argumentando cuando la policía me para que vivo muy cerca y estoy dando una vuelta para estirar las piernas. En la bajada de un puerto coincido con un ciclista local, con el que charlo un buen rato, y que me advierte sobre la peligrosidad de algunas curvas. Sorprendentemente, es él quien calcula mal la velocidad al entrar en una de ellas y sigue recto, entrando en una chatarrería abandonada y quedando aprisionado entre hierros oxidados. Cuando salgo a pedir ayuda por teléfono, veo en la puerta del edificio una placa que no es conmemorativa, sino anticipatoria: su deterioro parece indicar que lleva allí más de 50 años, pero su texto dice claramente: “En esta curva se caerá el célebre ciclista local” (y siguen el nombre del tipo y la fecha del día). Una vez en mi destino, me veo retenido por sucesivos retrasos burocráticos: las funcionarias de la oficina resuelven el expediente de uno de mis empleados con relativa rapidez, pero extravían el del otro, que es exactamente igual, y son incapaces de encontrarlo o de rehacerlo. Pasan los meses, y cuando ya estoy desesperado recurro a los servicios de una red mafiosa local para presionar a los responsables de la oficina. Pero no puedo pagarles a tiempo y empiezan a perseguirme. Una noche envían a un sicario a la nave abandonada en la que duermo. Por suerte, le escucho llegar y me escondo para tenderle una emboscada: me cuelgo de una viga y cuando me ha rebasado le empujo por la espalda con la intención de arrojarle a través de una ventana cerrada. Descubro entonces que esas cosas solo pasan en las películas, porque el cristal es mucho más duro de lo que parece. Pero al menos queda inconsciente el tiempo suficiente para que yo pueda huir. Tras una infinidad de nuevas desventuras, que me retienen en aquel pueblo atunero y contrabandista durante varios años, consigo regresar a casa hecho un auténtico eccehomo. Solo para descubrir que la panadería lleva el nombre de uno de los dos ayudantes, que ha conseguido regularizar su situación sin problemas gracias a un cambio en las leyes migratorias, y que mi mujer, que me había dado por muerto al no recibir noticias mías desde mi marcha, es ahora la suya. -
Madrid Una serpiente amarilla y larga me ataca. Me va arrinconando en el extremo de una habitación estrecha y pequeña con muchas cosas por medio. Empiezo a darle con un cojín en la cara para ahuyentarla, se va cabreando más y más. Lloro y grito. Contesta mi padre y le pido que venga. Estoy segura de que la serpiente me va a picar. Acaba el sueño. -
Madrid Boda. Casamiento. Esta noche he soñado que mi novio y yo nos casábamos. Era una celebración pequeña, muy pocos invitados, pero inmensa en lo profundo. A ratos me veía sin gente y sentía que la decisión era la acertada, que mi sentimiento por él merecía ser bailando y acogido. Era algo silvestre, creo que había árboles, pájaros e incluso niños corriendo. Un sueño borroso, tal vez un poco difuso, pero estaba presente: una celebración de la vida tranquila y coherente. -
Buenos Aires Soñé que me recomendaba una serie en Netflix el mismo protagonista de la serie, que me hablaba en ruso, y yo le entendía. Qué pena que era un sueño, pintaba buena la serie. -
Santiago de Compostela Soñei que tiñamos que preparar un polo asado para a estación espacial MIR, traballábamos a fondo na receita, pero cando a bandexa chegaba ao espacio e o actual ministro Pedro Duque levantaba a tapa, o polo cobraba vida (desplumado e asado) e comezaba a facer bailes cómicos con gravidade cero, mentres que os astronautas o perseguían para comelo mordendo no aire. -
O Grove Estoy conduciendo el coche mientras suena música, no recuerdo el qué pero hay guitarras eléctricas y un sitar. Encuentro un sitio para aparcar, es una de las calles principales de mi pueblo. Pongo el intermitente y comienzo a maniobrar hacia atrás lentamente. Pero, what the fuck, el espacio se ha agrandado y lo que antes eran apenas tres metros ahora son veinte, el coche se desliza hacia atrás como sí estuviera en una placa de hielo y coge velocidad. Ya no hay música, estoy asustado, sorprendido y desconcertado. Miro por el espejo retrovisor y veo que voy a chocar contra algo, no recuerdo bien pero voy a chocar y pienso ¡mierda!. A la vez desvío la mirada y veo a mi amiga Fanni con las manos en la cara viendo como me la voy a pegar. Pero no, el coche se para en seco y con la respiración entrecortada, consigo salir e ir junto mi amiga. Cuando la veo mi pueblo ha dejado de ser mi pueblo, ahora es una playa enorme, veo nítidamente a los Brian Jonestown Massacre tocando, una chica con el pelo teñido de rubio y no muy largo acaba de liarse un porro, me lo pasa y me dice algo. No sé lo qué es. Me despierto son las 6.20 de la mañana, escribo esto y trato de volver a dormirme, quiero fumar ese porro y estar en esa playa. -
A Coruña Aluguei um quarto. Tratava-se duma dependência penosa, com uma cama no centro, no primeiro andar dum prédio obscuro e húmido. O pior de tudo é que para os vizinhos acederem às suas habitações, deviam atravessar a minha. Seja como for, percebi que faziam esforços por não serem vistos e mal coincidia com eles. O problema é que suspeito que me espiam pelos postigos e pelo interfone. Chego, mesmo a ouvir vagamente conversas entre eles nas que dão conta dos meus movimentos. Volvendo a casa desde a rua, topo com dois agentes da polícia municipal que estão a sair do meu quarto de maneira apressurada. Interponho--me no seu caminho e peço explicações. O que é isso de entrar no meu quarto sem ordem judicial e sem a minha presença? Os agentes escudam-se em que não era a minha morada a que vinham de registar, senão a dum vizinho; e claro, pela disposição do edifício, deviam atravessar pela minha hospedagem. Há alguma coisa nas suas explicações que faz desconfiar, assim que lhes nego corajosamente o passo, apesar que me dou conta, nesse momento, que um dos agentes é grande e forçudo; e que não vou ter qualquer possibilidade de vencer numa eventual luta... -
Lugo Volvía de festa á miña casa da adolescencia do barrio de Paradai. Escoitábase o balbordo da orquestra de fondo, pero non sabería dicir ben de onde viña. Ao subir no ascensor todo se tornou máis confuso, ata despertar no meu cuarto. Alí, todas as portas abrían ao revés e os mobles estaban no lado contrario ao habitual. Deiteime e ao momento despertoume a luz. Abrín a ventá, asomeime e vin unha orquesta tocando música brasileira diante do portal. Caín na conta que a estaba no quinto, cando aquela vivenda só tiña catro andares. Vestinme e saltei pola ventá. Aterrei nun pequeno xardín no medio da xente, do outro lado da rúa. A estrada separaba á xente da orquestra. Comezou a aparecer xente do barrio, pero as súas idades non se correspondían coas da época. Un par de amigos apareceron na súa idade actual, a avoa dunha amiga era unha nena e a amiga unha avoa con pano na cabeza. Estaban os da Garaballa e os do Souto, tamén os novos vellos e os vellos novos. Alguén queixouse de que o concello non cortara a rúa ao tráfico. A baterista do grupo era Manuela D'Avila, que tamén presentaba os temas. Convidounos a ir por un vermú mentres atacaban o comezo da seguinte peza. A irmá do Roberto dixo que todos os bares do barrio estaban pechados. Roberto dixo que iso era raro. O público comezouse a alarmar e a discutir entre eles. Alguén berrou que era normal, porque morreran todos o ano pasado. Elevámonos verticalmente coma un dron procurando un sitio onde instalar a sesión vermú. Pasamos por detrás do colexio, onde se apilaban aparcados un monton de Renaults 4 pintados de negro e con rodas de 4x4. Ana dixo que podiamos apartar os catro latas, que non había competición. Descendimos todos desde a vista de paxaro do google maps. Agora a festa estaba no sitio onde estaban os coches, no medio do Barrio Feixóo. As persoas aparecían e desaparecían e o seu corpo mutaba en idade. Todo foise desfacendo, creo que non soñei máis. -
Lugo Era el cumpleaños de mi hija mayor, estábamos ella y yo en una especie de evento gigantesco que podía ser una Feria del libro o algo por el estilo. La ciudad era Buenos Aires, aunque no se decía nada al respecto en ningún momento. Todo el mundo estaba ahí para saludar a mi hija, que continuamente abrazaba y besaba a quienes se le acercaban (no había confinamiento). Yo estaba sentada como a unos 5 metros de ella, al lado de la puerta, relojeando la gente que entraba y salía. Se sabía, al parecer lo sabía todo el mundo, que a mi hija el único saludo que le interesaba superlativamente era el de una persona, a la cual quería muchísimo. En un momento dado, en medio de un gran revuelo, esta persona entra con su maravillosa y larga melena al viento y su vestido blanco con delicadas flores esparcidas por todo su contorno. Obviamente, capta todas las miradas, pero ella, era una mujer, sólo quería acercarse a saludar a mi hija. Mi hija, pongamos M, cuando la ve se emociona y se abraza a ella. Yo las dejo un rato y luego me acerco y esta mujer, pongamos CFK, me abraza a mí también como si me conociera de toda la vida. Y así estamos, pletóricas, unos pocos minutos, porque el resto de la gente quiere hacerse selfies con ella y se enojan con nosotras por acaparararla. Un sueño verdaderamente lindo: SINCERAMENTE. -
Vilanova de Arousa Soñín que tiña que colocar a 22 alumnos a metro e medio de distancia. Que, por favor, non arrastredes as mesas. Que Manuel, así non cabedes todos. Ímos probar en zigzag. Que a ver como facemos, teremos que vir por turnos. Vou seguir con Xulio Verne, e cambio de soño. -
Lugo Esta noche soñé con el mismo grupo de amigos que solemos alquilar una casita en Limodre, en estos últimos años, para disfrutar del paisaje, la música, la fiesta y la amistad, con la excusa de un pequeñito festival que se viene organizando desde hace muchos años en esta localidad de la costa ferrolana. Las circunstancias eran bien distintas. Era de noche, hacía frío y llovía, yo llevaba gabardina y gorra Peaky Blinders y un pañuelo (mascarilla) cubriéndome la cara hasta los ojos. Descargábamos algo de unos estuches de guitarras y los guardábamos en otros. Se trataba de algún tipo de material, del que no se me informó qué era, que íbamos a enviar a nuestro amigo Ventura, confinado en otro país, creo recordar que era Francia. Salimos en dos coches, yo me adelanté con otra compañera, porque luego tenía un cumpleaños, ah no, era el santo de mi padre y mi hermano, San Jorge. Cuando íbamos a por el coche, un Mini, desapareció y se convertió en un carruaje absurdo y oxidado. Entonces, mientras esperábamos al otro grupo, aparecieron los policías. Empezamos a correr, pero el cargamento pesaba mucho. Nos deshicimos de él lanzándolo al río. Seguimos corriendo hasta que nos refugiamos en un bar, pero pronto me di cuenta de que el bar estaba cerrado por Decreto. Salimos de allí y perdí a mi amiga, entonces encontré a otro de mis compañeros, y fuimos saltando de casa en casa, subiendo por las terrazas, y, como si de una gincana se tratase, fuimos recogiendo el contrabando que habíamos lanzado al río, por cada uno de esos lugares. Sonaba una música, pero no era Nick Cave. -
Lugo Soñé que corría por la playa y que me abrazaba a las olas. La brisa susurraba en mi oído (disfruta de la vida me decía). Y mientras corría para secar lo que el mar había dejado húmedo en mi cuerpo y bañador, veo a lo lejos dos personas sonrientes. No sabía muy bien quiénes eran pero veía que alzaban los brazos y una corriente me llevaba hacia ellas. Allí estaban mis queridas amigas a quienes la música nos juntó por casualidad... María y Luisa! Tres cervezas nos unieron una vez y tres cervezas nos volvieron a encontrar. Soñé que una vez... Volvíamos a remar! -
Pamplona Vivía con mi pareja en el centro de Pamplona en un piso bajo de 30 metros cuadrados. Mis suegros llevaban un par de días de visita y estábamos todos en casa, no existía el covid y se oía el jolgorio de la calle. Les proponía salir, porque la casa se nos hacía muy pequeña, pero nadie quería. Pasaban los días y no salíamos ni a dar un paseo, y no cabíamos ni en el salón y yo me volvía cada vez más loca ante esta situación. -
Ourense Iba a casa de mi hermana, allí había varias personas y estaba mi perro Julius, que murió hace unos años. Al verlo le daba un abrazo, él era como una persona más y su cuerpo estaba a mi altura. El abrazo era intenso, y me quedaba una sensación hermosa. Después de abrazarnos, Julius se iba a la cucha. Yo lo miraba y veía que le salía humo de la boca, y me daba cuenta de que mi hermana le había dado algo. Le preguntaba y ella me decía que le había dado marihuana, que así dormiría mejor. -
Buenos Aires Soñé que estaba haciendo unas compras en Once (un barrio comercial de Buenos Aires). Ya se había declarado la cuarentena. No sé por qué estaba comprando telas. Yo sabía que tenía que volver a casa. No quería que oscureciera porque había una especie de "toque de queda". Además, el barrio se ponía peligroso. Me olvidé el teléfono celular en una tienda de telas. Volví a buscarlo y estaba ahí. Yo pensaba que me lo habían robado o que alquien se lo había llevado. Eso me demoró la vuelta a casa y, obviamente, me generó mucha angustia. No sé por qué yo volvía caminando. Y caminaba y caminaba y mientras caminaba más me angustiaba. No me daban las piernas para volver más rápido. En el sueño se produjo una elipsis, como en casi todos los sueños, y de pronto me veo hablando en una cabina de teléfono público. De esas que no existen más. Y recuerdo que decía "Entel" (antigua compañía nacional de telefonía). Del otro lado de la cabina se escuchaba la voz de la mamá de una compañera de mi hija. La mamá me decía: "Antía quiere hablar con vos". Yo pensaba en el sueño que tenía que correr a casa, que había cuarentena y que no podía estar en un barrio peligroso, en un horario que ya estaba oscureciendo, escuchando a Antía. Además, no entendía la razón por la que Antía quería hablar conmigo. Le dije: "hola, Antía, otro día hablamos". Corté el teléfono, miré para todos los lados y salí corriendo para mi casa. -
Buenos Aires Ayer soñé que estaba en una especie de habitación no muy bien iluminada con una mesa y alguien de pie al lado de esa mesa, ojeando una carpeta con hojas viejas y con una especie de cubre carpeta de cuero labrado con figuras antiguas. Me llamó la atención la cobertura de la carpeta y cuando vi quién estaba ojeándola, me di cuenta de que era María Kodama. Me acerqué y toqué el cubre carpeta labrado mientras ella me decía que había sido de Borges y yo pensaba “¡Guau, estoy tocando algo que él también toco”. Después salimos las dos juntas de ese ambiente, que era una especie de cuarto mal iluminado con puerta a la calle y nos fuimos caminando juntas. Yo le conté que muchas veces me encuentro recitando un poema de Borges que me encanta, me preguntó cuál era y empecé a recitarle “La tarde bruscamente se ha aclarado, porque ya cae la lluvia minuciosa...” -
Vigo Soñei que voaba nun dragón, cando baixei dinme conta de que era unha jaliña jrande e ben fornida, tiña un corpo escultural. Era impresionante. -
Lleida X. e máis eu chegamos a unha poboación inespecífica, do estilo de Viveiro. Imos a un balneario. Ao chegarmos, dannos unha habitación supergrande e bonita, que ten un cuarto de baño que xa en si mesmo é un SPA chulísimo. Pero nós decidimos que xa o aproveitaremos máis tarde e dirixímonos ao balneario de uso común. Para iso, X. ten que entrar pola porta dos baños de "homes" e eu pola de "mulleres", e logo atoparémonos ao final. O meu camiño cara ao final resulta ser pola rúa e por algún bar, e vexo que hai moitos coches e moita xente. Observo que a xente non garda distancias de seguridade nin moito menos, incluso hai quen choca comigo, o cal non me resulta para nada preocupante. O que me agobia de verdade é que de súpeto me decato de que X. e máis eu incumpríramos o confinamento!! Como é posible que colléramos o coche e fixéramos tantos quilómetros? E aínda por riba ir a un balneario?? Empezo a agobiarme moitísimo, sinto angustia por estar facendo algo non permitido e comezo a asustarme porque agora todo o que quero é conseguir atopar a porta para chegar á zona de balneario e avisar a X. de que temos que marchar inmediatamente de alí, e non atopo o camiño!! Esperto suando, sen conseguir o meu obxectivo. E resúltame deprimente pensar que me angustie máis incumprir unha norma que a seguridade sanitaria miña e dos demais. Cousas! -
Outeiro de Rei Soño que entro nun piso e que me perdo. Os corredores son estreitos, con teitos altos. Estanterías de libros (ás veces). Infinitas (ás veces). Moquetas suaves (ás veces). Todo é moi normal pero eu estou intrigada/ agobiada (depende). Xente coñecida nas habitacións (ás veces). Algunha vez un boquete no fondo dalgunha habitación ao fondo, que dá a unha estancia escura, oculta e descoidada... un rocho? -
Buenos Aires Yo estaba con alguien que no me acuerdo quién es. Estábamos escapando de algo, que tampoco me acuerdo qué era. Estábamos en un lugar que era como un barrio, una especie de suburbio con muchas casas pegadas y una sola calle. Yo seguía por esa calle, que en un momento era un callejón sin salida. No tenía a dónde ir. En eso llegan mi tío y mi tía en un auto, que en vez de chapa estaba cubierto de tela, como si fuera un acolchado con flores rosas sobre fondo blanco. Ellos empiezan a chocar el auto contra un portón y entran en el patio de una casa. Siguen así atravesando varias casas. Yo los sigo caminando. Cuando estoy en un patio un gato me ataca. Me muerde la mano. Yo lo agarro y lo reboleo por sobre la medianera hacia otro patio para que no me ataque más. Sigo caminando y el gato me muerde de nuevo, esta vez con más fuerza. Estoy sobre el techo. Reboleo el gato y miro hacia dónde es mejor tratando de que le cueste más volver. El gato vuelve con una velocidad increíble y me muerde de nuevo. Ya no veo el auto de mi tío. Sólo veo los techos y los patios. -
Pamplona Excursión de amigas por el monte y yo cuidando a dos de los niños, uno sale corriendo hacia la carretera y como tengo que salir detrás y la otra niña es del tamaño de una taza de café (sin leche) la pongo dentro de una maceta de las cientos que hay. Cuando volvemos a por ella la maceta se la ha tragado y el fin del sueño llega entre la angustia creciente mientras desalojo tierra y más tierra. -
Buenos Aires Anoche soñé que un amigo con quien ya no me hablo hace tiempo tocaba mi puerta. Me decía que venía a pasar la cuarentena conmigo porque era lo justo. Rápidamente decidimos darnos todos los abrazos que nos debíamos haber dado en tantos meses de ausencia. Los abrazos me emocionaron... Luego caigo en la cuenta de que no sé dónde él ha estado en todo este tiempo y que quizás ya no era una buena idea pasarlo juntos ni habernos abrazados. Le pido que se vaya porque quiero estar sana para ver a otras personas queridas pronto. Él ofendido se va... salgo a mi patio y veo una montañita de mierda... me despierto angustiada... joder! -
Buenos Aires Estoy tirada en el sillón tomando fernet desde no sé qué hora y comiendo churros. Cuidándome la salud. Miro el celular por vez número un millón y mi amiga me invita a compartir un sueño, ¡pocos minutos después de estar intentando recordar uno! Ahora no estoy soñando y vuelvo al sueño: recorro descalza un club repleto de mujeres y busco mis zapatillas blancas. Me fijo en los baños, donde piso el suelo meado, y en un patio veo un canasto lleno de zapatillas custodiadas por una tipa que me pregunta: ¿qué perdió? Buscamos y no encontramos, entonces me doy cuenta de que cualquiera de esos pares es mejor que el mío. Se enciende la lamparita y voy a llevarme otras. Con disimulo, me fijo entre las suelas si alguna de las que estoy fichando es número 37. Así es la vida. -
Buenos Aires Hoy soñé que me cruzaba en la calle con Juan Metal. Caminábamos un rato y me decía que lo estaba por pasar a buscar su papá en auto, así que si quería él me llevaba (yo estaba apurado yendo a algún lado que no recuerdo). Vamos hasta la esquina de la cuadra y se ve que dobla un auto con dos minas en tetas tomando alcohol y un tipo con el pelo tipo Kiss manejando. Juan Metal le hace una seña pero el auto sigue de largo, coleando a toda velocidad por la calle. Yo le digo "tu papá es metalero?" Juan Metal se ríe y me pregunta si no lo vi. Yo le digo preocupado que no le mencione al padre que me gustan los Backstreet Boys... Juan Metal me mira como si estuviera decepcionado... -
Santiago de Compostela Estaba eu nun balcón que se parecía ao da Casa do Concello de Lugo -grande, de pedra e bastante preto do chan-, mirando un grupo de persoas que ían moi apiñadas pola rúa, coma rodeando a unha persoa famosa. Ao que rodeaban era Pedro Sánchez con pelo afro canoso, estilo cantante de León Benavente. Eu pensei: "seguro que el ten quen lle corte o pelo aínda estando confinado, pero déixao medrar para conectar máis coa xente" e seguín desfrutando do sol que me daba no balcón. Cando me metín dentro acendín a tele e estaba Pedro Sánchez en directo, xa co pelo curto, queixándose de que a xente ía moi pegada a el pola rúa e iso non podía ocorrer. -
Lugo Estaba subiendo en un ascensor. Uno de esos ascensores estrechos que hay en algunos hoteles y que es exclusivo para el personal. Bueno, en realidad era una mezcla entre ascensor y ducha de plástico del estilo de las autocaravana, el caso es que era bastante claustrofóbico. El ascensor subía vertiginosamente un montón de plantas. En algún momento perdía la cuenta y me angustiaba pensar en la idea de que estaba subiendo y bajando sin control alguno y jamás saldría de allí. Por fin se para y se abre una puerta partida en dos con un sonido neumático " pfffsss" típico de las puertas del bus. Aparezco en una estancia que identifico como un club privado o una recepción de hotel de cuatro estrellas para arriba. Una puerta corredera separa la especie de recibidor de un jardín muy del estilo de los resorts "todo incluido" caribeños en los que jamás he estado. No sé muy bien qué hago allí porque voy con guantes, mascarilla y una bolsa del súper y el moño cutre que me pongo siempre que no me da tiempo a peinarme... De pronto, todo eso deja de importarme gracias al bofetón de aire fresco que me reanima instantáneamente y consigue disipar la angustia anterior. Me dirijo a tomar algo en uno de esos "chiringuitos cocoteros" que yo llamo. Me atiende un tal Jesús, que se parece sospechosamente al Jesus-Cristo y que lleva una camisa hawaiana totalmente abierta, pecho poblado brillante de sudor y cadenaca de oro incluida: creo que le pido un mojito, o algo así... Hay música de fondo pero non consigo identificar la melodía, tal vez es música de ascensor. Me quedo algo sorprendida cuando me saca una tapa de callos. No hay mar de fondo. Es más bien una piscina o acequia en la que personas completamente vestidas se evaden remojando las piernas con el pantalón remangando por la rodilla y unas gorras ridículas como las de propaganda de los piensos agrícolas. Le digo a mi mesías particular que me tengo que ir, que ya llevo demasiado tiempo fuera de casa y me van a sancionar. Me mira con la sonrisa más perlada y reluciente que había visto jamás y me suelta una frase que no recuerdo, pero que me sugiere levemente el tan socorrido "vete por la sombra". Me despierto bañada en sudor y aunque quiero reenganchar ya no hay manera. Duermo un par de horas más sin pena ni gloria y suena un despertador que parece decir: un día menos, un día más... -
Viveiro Ollando ao infinito, de súpeto apareceron dúas bolboretas e comezaron a facer filigranas moi preto de min. Alí estaban para darme folgos as dúas velliñas que se me foron hai tempo. Entón, sen deixar de miralas, respirei moi fondo e sentinme tranquila e protexida porque cando se pousaron na roseira, unha ao carón da outra, imaxinei que me dicían que todo ía a saír ben. Soñei esperta, pero foi un remanso de paz e sen deixar de miralas, lancei dous bicos ao ceo. -
Polonia Espertei no océano. Había unha tormenta. A cor da auga era azul escura, case negra. Era noite. En vez de ceo alí había un espello enorme que reflictía o océano escuro. Nadaba nas ondas enormes comigo mesma. Ela nadaba ao meu carón e puiden ver que era eu. E souben que era eu tamén. Eramos dous, como os xemelgos mais eu sentín que ambos os dous eramos nós, non persoas diferentes. Aínda que houbera tormenta e que o furacán fora extremadamente ruidoso xunto cos sons dos tronos, sentínme en paz. Espertei mentres a onda alta erguíame ata o espello. O meu corazón latexaba realmente rápido. Non podía crer que fora un soño cando o sentín tan real. -
Lugo Hace unos días soñê que había covid en todas las residencias de mayores. En una de ellas, en Becerreá, está el padre de una amiga con 95 años pero supersaludable. La cosa es que yo iba con ella a ver qué pasaba y lo veíamos detrás de un vidrio levantando los brazos como los boxeadores. Era el único de los internos de la residencia que no se había contagiado. Y lo festejábamos... -
A Coruña Muchos días de la cuarentena tuve un sueño parecido; nadaba y nadaba en unas aguas cristalinas. Me sentía bien y no quería salir de ese lugar, que no parecía ni un mar ni una piscina. Era algo así como un frasco gigante dentro del cual había agua y estaba yo, y unas cosas verdes que no eran algas sino especies de cintas, como las de las gimnastas artísticas, en las que me enrollaba: era una sensación placentera. El caso es que yo no sé nadar… -
A Coruña Volviendo del Mercadona en medio de una violenta tormenta eléctrica, veo asomar entre las nubes, y casi a ras de tejados, unas enormes naves espaciales que emiten luces destellantes y repiten por megafonía, en una ininteligible versión original y en traducciones a diversos idiomas, un largo mensaje para la población. Al llegar a casa sintonizo la radio y descubro que se trata de un fenómeno global. También escucho la grabación completa del mensaje, que resulta ser una engorrosa letanía en la que los extraterrestres se refieren a dinastías fundadas por patriarcas de nombres imposibles y anuncian una segunda visita en la que nos darán instrucciones más precisas. Llamo a la radio para hacerles notar que debe tratarse de una broma sofisticada, porque la voz de la locución es la de Ernesto Sevilla levemente distorsionada. Y me atrevo a relacionarla con la promoción de una carísima superproducción española de ciencia ficción que está a punto de estrenarse. Pero los locutores de la radio llaman en directo al humorista, que niega cualquier implicación. El segundo mensaje me pilla tirado en mitad de la carretera en una tarde lluviosa, discutiendo el parte para el seguro con el conductor que acaba de embestirme. Esta vez el mensaje va más al grano, y describe con todo detalle el código de conducta que deberemos seguir para salvarnos y salvar al planeta, incluyendo una infinidad de normas absurdas de contención sexual, a mitad de camino entre la moral victoriana y la corrección política del siglo XXI. Cuando todos los comentaristas dan por cierta la invasión e inevitable el cumplimiento de las instrucciones, me tropiezo con un amigo que ha estado varios meses desplazado en una plataforma petrolífera y no se ha enterado de nada. Y me pregunta qué son esas grabaciones que echan todo el rato por la tele, en las que aparecen unos marcianos hablando en el idioma inventado de una vieja serie de televisión. En una especie de epílogo, que transcurre muchos años después, me encuentro en una especie de comuna que practica insulsos juegos de equipo a la orilla de una playa paradisíaca. Un niño, al que identifico sin ningún género de dudas como mi hijo, participa de mala gana y no deja de poner cara de aburrido. En una pausa del juego, abandono disimuladamente mi puesto, me acerco a él y le pido en voz baja que simule un poco de entusiasmo. Que ya luego le pongo en casa una vieja película de las que a él y a mí tanto nos gustan… -
Buenos Aires Estaba en una especie de desierto con Mirko en brazos. Me sentía culpable porque me iba a ensayar con él. Llamaba por teléfono y avisaba que me disculparan, que iba a llegar un poco tarde. Eso también me daba culpa. Me decían que tranqui, que me esperaban. El camino se hacía interminable. Llegaba al lugar. Era cerca de un río. Había muchos paradores y no podía encontrar a mis compañerxs. Todxs estaban con barbijos. En un momento entré a una especie de galpón abandonado donde había un órgano viejo y algunos bancos antiguos, como los de iglesia. Estaba agitada e intentaba explicar todo lo que me había pasado. Una compañera me abrazaba y me decía que tranqui, que íbamos a pasar la obra con el texto en la mano. -
Buenos Aires Anoche soñé que S. y yo nos hemos comprado una caravana y estamos viajando por Nueva Zelandia. Mientras S. está conduciendo yo estoy cocinando coliflor y cortando tomates (en la cocina de la caravana), una combinación que en el sueño me parece muy original y atrevida. De repente todo el paisaje se pone rojo y blanco (como las dos verduras) y S. me dice: "A mí me gusta más la salsa golf." -
Buenos Aires Estoy en casa con Ella. Mis compañeras de casa no están. Me pide que vaya a comprarle un paquete de cigarrillos en el kiosco y me niego. Le digo que no quiero comprar algo que le haga daño. Se va sola, enojada y no sé si se fue a comprar o si se fue definitivamente de mi casa. Tengo miedo de que no vuelva y la llamo varias veces por teléfono. No atiende. En otra escena aparece Ella fumando un cigarrillo después de otro. No termina ninguno. Prende uno, fuma un poco, lo tira. Prende otro, fuma dos tres secas y lo tira, así sucesivamente. Le pregunto por qué no termina un cigarrillo antes de empezar otro y me contesta que si no acaba rápido con este paquete no podrá empezar el segundo (el que compró) que es mucho mejor porque es de otra marca. Finalmente me pide que le abra el segundo paquete. Lo abro con una tijera y es muy difícil de abrir. Adentro no veo cigarrillos sino un montón de chicles ya masticados. Quiero buscar un cigarrillo adentro pero los chicles se me pegan a los dedos con el paquete. Intento despegar el paquete de mis manos pero es imposible. Ella trata de ayudarme haciendo fuerza pero no lo logra. Tengo muchísimo miedo y me despierto. -
Buenos Aires Estoy en mi cocina haciendo algo y voy para el living, que no es mi living, es un gran salón armado con mesas largas entrecruzadas, hay familia de todas las ramas. Le pregunto a alguien por Cecilia, no la veo, no la saludé y quiero hacerlo. Me la señalan entre la multitud y ella, que no es ella… (acá hago un parentesís para contar que Cecilia, la verdadera, es alta y juvenil, y esta que me saluda y que yo en el sueño reconozco coma a la verdadera, es una chica flaquita y bajita, muy bajita, tanto que tengo que agacharme a saludarla) y que está vestida con un tapado negro de astracán con un gran broche en la solapa, me saluda y me muestra a sus hijas: dos nenas grandotas rubias albinas gemelas idénticas… dan miedo! Yo las saludo con naturalidad y me despido con una excusa. De repente estoy en un bar, en un Le Bleu que queda en Chacarita, estoy tomando un café con Claudio y empiezo a apurarlo. Le digo que quiero llegar al outtlet de Nike antes de que cierre. Necesito zapatillas de running urgentemente… -
Bariloche Estaba en un bar reunido con gente y la camarera que nos viene atender es una amiga ex dueña de otro bar que ya no existe. Nos vemos y ambos nos apresuramos al encuentro. Ella se sube a upa mío y nos besamos y abrazamos como una pareja que no se ve hace días. Seguimos así un tiempo largo. -
Buenos Aires Anoche... sólo anoche... me soñé tocando la guitarra, con el puente suelto, con un solo tornillo, haciendo el solo de mi vida... con un solo tornillo. Y tenía un destornillador, con el cual mantenía ese ruido que era mi solo... mi solo. Era un puente fijo, pero se transformaba en floyd. Claramente... un sueño. Desperté sin aplausos. -
Lugo Soñei que saía á rúa coma se nada pasase, por unha especie de amnesia, e me detiñan e mandaban para o cabozo. 😅 -
Buenos Aires Estábamos en un rodaje con Carla, que es foquista. Pasaban mil cosas raras, pero finalmente el director de fotografía se iba y entonces ella me decía que iba a hacer cámara y que yo hiciera el foco. Pero, de alguna manera que no entiendo era como que la cámara no la operaba desde la cámara misma, ella estaba en otro lado "operando a la cámara a distancia", mirando el monitor, como si la operara con la vista. Entonces yo tenía que sostener la cámara, hacer los movimientos y hacer el foco. Y mientras hacía todo eso la cámara se iba como desarmando, se le iban soltando partes, se desarmaba como si fuera de arcilla húmeda. Mientras yo seguía tratando de hacer los movimientos y el foco y tratando de que nada se caiga... Hasta que cantaban corte y Carla me miraba y sonreía, y ya. -
Buenos Aires Soñé que me volvía a encontrar con mis amigos en el mismo lugar de siempre para formación política. Pero era diferente a otras veces, las personas a las cuales yo me cruzaba camino al lugar del encuentro actuaban como si viviéramos en un mundo post apocalíptico. Sus miradas eran como descanjadas y a su vez con un dejo de tristeza. Cuando llegaba al lugar los empleados del Subway nos atendían con máscaras de gas.
Non hai soños do que buscas, se cadra deberías compartir o teu!